A Ken Nojiri
Pasó el tiempo hasta llegar (no sin muchas dificultades) aquí.
Siempre he sido una amante: usual de dunas y levedades; ahora de blancos vértices, de exóticas pieles de porcelanas chinas, vírgenes de azules jardines.
Y tú eres el más extraño de mis amantes. La mitad de tu topografía pertenece a la antigua Asia (supongo que de allí viene tu fugaz sensatez), la otra mitad es de tierra nueva americana (supongo que de allí viene la naturalidad de tus manos).
- Quédate quieta- dice tu voz de bambú sin viento- quiero disfrutar estar dentro de ti.
Ingenuo, ignoras que quien posee soy yo.
Siempre he sido la dueña de mujeres y hombres que han sido en mí.
Soy una u otra para mis amados.
Contigo soy mujer con manos de mujer, me he hecho mujer piadosa, mujer catedral para dejarte entrar, peregrino que deseas descansar; me vuelvo mujer sacrílega y me dejo asesinar por tu sagrada espada.
Con mis mujeres soy mujer daga, me hago metal fuerte para matar.
Miro tus ojos cobrizos, rasgados de almendra, y recuerdo que el tiempo pasa y debo volver, sin embargo es tan deleitoso este oficio de amante...
Sucede el silencio inquieto después del amor.
-Son las cinco- dices con voz húmeda- vístete, tu novia vendrá a buscarte pronto.
-Ella puede esperar.
Beso tu voz y sonríes, quiero sentirme poderosa de nuevo, quiero tenerte: voy a mirarte con ojos de hombre para sentirte como mujer.
Maeli Pérez.
Muy Personal no? Me gusta... Saludos
ResponderEliminarHasta autobiografico????
ResponderEliminarEste blog promete mantenerme entretenida un rato, nunca habia leido tus cuentos Mae.
Genial!!!
mae, cuántos recuerdos. Apenas leí la primera línea, pude recordar la última y los comentarios del Sr. Eduardo. Mis favoritos: secantes y Mar Profundo, o algo así. Saludos a Ken. Eres muy talentosa.
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