Siempre resulta más tentador para las mentes masoquistas pensar en los futuribles más no en el futuro.
La cosa que efectivamente va a pasar y que es inevitable, lo real, lo tangible, lo que está escrito en el destino no duele tanto como lo que podría ser posible.
Por ejemplo, si a uno le detectan una enfermedad terminal, pues ya sa sabe cómo va morir, ni modo, sólo queda hacer un par de arreglos para que la muerte lo coja a uno con glamour.
Uno se muere y ya, no hay más dolor del que ya se predijo.
Pero, en una tarde de absoluto aburrimiento, sentarse a pensar en todas las posibilidades que tiene uno de morir, eso es sadismo puro: puede suceder mientras se duerme, en el avión en el que viaja para visitar a su mamá y que ha sido impactado por una bandada de patos o peor que ha sido secuestrado por kamikazes; puede morirse uno víctima de un serial killer (algo que podría ser un interesante caso sonado, ¿cinco minutos de fama dspués de la muerte? ¡nada mal!), o quizá morir a causa de una epidemia horrible y dolorosa...
Los futuribles inundan la conciencia y los sujetos que se avocan a la invención activa de lo que no ha sido pero que podría ser, aunque en la practica es imposible que sea, son irremediables pensadores sádico-ociosos.
También los hay en la modalidad pensadores sadomasoquistas- ociosos, peores que los primeros porque no sólo piensan y sufren en silencio sobre sus vidas posibles, sino que incluyen a los demás en sus fantasías y se las comunican, en algunos casos dañando irreparablemente el futuro de los demás.
Más extraños son los pensadores que tienden al optimismo extremo, aquellos sonrientes que van al cadalso creyendo que algo podría suceder que cambie su destino. A estos los podemos llamar ilusos
Todos hemos sido pensadores sado-ociosos en algún momento de nuestra existencia, el grado de gravedad es fácil de detectar: ¿está leyendo esto porque no se ha atrevido a salir de su casa pues hay altas probabilidades de que un rayo lo mate?
¡Malo, malo!
¿Cree que usted es una especie de semi dios que dirige su destino a través de las afirmaciones y visualizaciones?
¡Grave!
Es más probable que un rayo lo mate hoy.
miércoles, 19 de agosto de 2009
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ja ja ja ja.. Tal cual... me hiciste recordar a J. Marias cuando habla sobre las posibilidades de la muerte... Y aquello de "una muerte ridicula"... Pero si, el miedo que todos tenemos es lo que nos empuja por ocio a darle tanta vuelta a la vida, que al final es este unico aliento. Saludotes!!!
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