martes, 1 de septiembre de 2009

GONZO, EL MONITO GOLOSO


Gonzo era un monito que vivía en una ciudad de animales escondida en la selva, como todo monito niño Gonzo tenía un papá y una mamá que lo querían mucho, también tenía muchos amiguitos en la escuela.
Todas las mañanas mamá Mona le preparaba un rico desayuno a Gonzo para que se lo llevara a la escuela, pero a Gonzo lo que más le gustaba eran las golosinas y papá Mono siempre lo consentía comprándole muchas chucherías.
Cuando llegaba la hora de la merienda en la escuela, Gonzo se reunía con sus amigos Catalina la cocodrila, Pierre el gato y Luigi el cochinito para compartir lo que sus mamás les habían enviado.
- A mi me mandaron una panqueca de lechuga y un trozo de torta – dijo Luigi
- A mi un sándwich de ratón y un pudín de chocolate –dijo Pierre relamiéndose los bigotes.
- ¡Qué fea es tu comida siempre Pierre!- dijo Catalina haciendo pucheros- A mi no me gustan nada los ratones y tú siempre quieres cambiar un poco de tu comida con la mía.
- ¡Pero es que tu mamá cocina muy sabroso! ¿A ver qué trajiste hoy?
- Traje una arepa de venado y gelatina de muchos colores.
- Te cambio un poco de tu arepa por todo mi pudín – Catalina tomó el pudín y le dio parte de su arepa a Pierre
- ¿Y tú que trajiste Gonzo?
- Traje una cachapa de hormigas, ensalada de frutas, y muuuuchas chucherías…
- ¡Qué sabroso ensalada de frutas! ¡Qué rico cachapa de hormigas!- dijeron los amiguitos de Gonzo.
- Bueno, les doy mi cachapa y mi ensalada si me dan sus dulces.
Todas las mañana era igual, los niños cambiaban sus golosinas por la comida de Gonzo que siempre era muy rica.
De tanto comer chucherías Gonzo comenzó a ponerse gordo y fofo, se cansaba de correr y jugar, la ropa se le rompía encima y se puso muy flojo; en cambio sus amiguitos crecían cada día más y podían jugar sin parar.
- ¿Qué le pasará a Gonzo, papá Mono? Todos los días le mando comida muy nutritiva a la escuela y no crece, cada día está más flojo y gordo- se preguntaba mamá Mona muy preocupada.
- ¿Será que está enfermo, mamá Mona?
Lo que papá Mono y mamá Mona no sabían era que Gonzo cambiaba todos los días su comida por chucherías y por eso estaba así de gordo y flojo.
Los amiguitos de Gonzo al verlo así tampoco querían jugar con él, les daba miedo que al colgarse de la rama de un árbol ésta se rompiera y Gonzo les cayera encima y los estripara, tampoco querían compartir su comida con él porque siempre quería engullirse todo lo que encontraba; cuando hacía frío, si Gonzo olvidaba su suéter, ninguno quería prestarle el suyo por miedo a que se lo rompiera.
- Pierre vamos a jugar a quién trepa este árbol más rápido
- ¡No, no no! No juego contigo a eso Gonzo. ¿Y si me aplastas?
- Luigi, préstame tu suéter que tengo frío.
- ¡No, no, no, no Gonzo que me lo rajas de tan gordo que eres!
- Catalina, invítame a tu casa a comer torta.
- ¡Mi mamá me dijo que no llevara más a mi amiguito el mono gordo a casa porque todo se lo devora!
Gonzo cada día se sentía más solo y triste porque ya nadie quería compartir con él, pero no dejaba de comer chucherías hasta que un día…. ¡¡¡PLAAAS, PLINN, PUUUUMMM!!!
Al escuchar tanto ruido mamá Mona y papá Mono corrieron al cuarto de Gonzo para ver qué sucedía y a que no adivinas qué cosa vieron… ¡De tan gordo que estaba Gonzo había partido la cama y el piso de la casa del árbol quedando atorado en el agujero!
Hubo que llamar a los bomberos para que lo sacaran de allí y al enterarse de lo que había sucedido todos los vecinos se reían del pobre Gonzo. Mamá Mona y papá Mono, muy preocupados decidieron llevarlo al médico para saber qué le sucedía a su hijo monito.
- ¡Lo que tiene Gonzo es que come puras chucherías y por eso está así de gordito!- dictaminó el médico- De ahora en adelante debe comer cosas sanas para que pueda adelgazar y jugar con sus amiguitos.
Gonzo entonces entendió que no podía seguir comiendo tantas chucherías y dejó de cambiar su comida por golosinas, empezó a adelgazar con la ayuda de sus papás y sus amiguitos lo querían mucho y todo volvió a ser como antes; los cuatro amiguitos volvieron a jugar y a compartir su comida en el recreo olvidándose de las golosinas.

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